Quizá el escalón siguiente al Mazda MX-5 más común sea el de un GT4. En concreto, el BMW M4. Esto se puede debatir, lo sé, pero es el camino que muchos hemos seguido.
Saltar a un GT nos ofrece sensaciones nuevas de conducción y más opciones para el setup. Esto nos sirve para adaptarlo a nuestro estilo de pilotaje, algo que es muy importante por el tipo de coche que es. Y es que, si lo dejamos de serie, es probable que te encuentres con frenadas pobres o dificultad para meterlo en curva, entre otras cosas.
Para eso contamos con estos parámetros modificables en el setup.
En el tren delantero:
- ARB → Barra de torsión antibalanceo delantera
- Toe-in → Convergencia
En el tren trasero:
- Fuel level → Carga de combustible (aunque no sea estrictamente algo del tren trasero)
- ARB → Barra de torsión antibalanceo trasera
- Wing → Alerón
- Toe-in → Convergencia, aunque se ajusta individualmente en este caso, no por eje
Y para cada rueda:
- Spring rate → Rigidez del muelle
- Spring perch offset → Anclaje suspensión-chasis (para altura)
- Bump stiffness → Amortiguador en compresión
- Rebound stiffness → Amortiguador en expansión
- Camber → Caída de la rueda
¡Saca las herramientas, que vamos a ello!
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Ya ves que es importante cada elemento y su combinación con algunos estrechamente relacionados. Por eso es importante que tomes nota sobre qué quieres mejorar y dónde, para luego aplicar lo que te he contado en esta clase.