Si has modificado tu coche con todo lo que hemos visto en las anteriores clases, seguro que vas a poder sacar un rendimiento espectacular. Nada que ver con el que tendría el coche de serie.
Sin embargo, poco te va a durar ese rendimiento. Estás sometiendo cada parte a un estrés, una presión y unas temperaturas para las que no están preparadas. ¿Qué necesitamos hacer, entonces? ¡Refrigerar!
De hecho, esta refrigeración nos sirve para dos cosas:
- Evitar fallos graves de fiabilidad y roturas
- Mejorar la eficiencia y el rendimiento de los sistemas
Hay algunas piezas que son más “sensibles” a los rangos óptimos de temperatura que otras, pero todas funcionan mejor en determinadas condiciones. ¡Consigamos esas condiciones!
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Puede haber sido peligroso dejar esta clase para casi el final, pero era necesario que entendieses cuáles son las modificaciones para pasar después a controlarlas con una buena refrigeración.