Está claro que este es uno de esos sensores futuristas que llaman la atención. De hecho, se pueden ver a simple vista en algunas ocasiones si nos fijamos bien en el asfalto bajo los coches.
Uno de los errores más comunes es confundirlos con los sensores infrarrojos, esos que vimos en la clase de los sensores de temperatura. Tienen una «estrecha relación» y por eso vamos a dejar claro desde el principio qué los une y qué los diferencia.
Cuando tengamos eso claro, pasaremos a ver el curioso funcionamiento a través de un esquema muy simple. Verás lo fácil que es pillarlo.
Para terminar, como siempre, te daré unas claves para que los entiendas mejor, sepas dónde se utilizan y veas qué diferencias te puedes encontrar si comparas varios modelos.
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Siendo honestos, son sensores que se utilizan más en categorías de nivel medio o alto. Aun así, es importante que estés familiarizado con ellos, porque pueden ser muy útiles y el coste quizá no sea prohibitivo (depende del presupuesto del equipo, claro).