Llegamos a la octava clase, donde toca volver a poner el foco en cada rueda. Esta vez, a través de los frenos y los neumáticos.
Ya sabes que el único posible reglaje que podemos hacer en un neumático es ajustar la presión en frío. Teóricamente, cuando subimos la presión, protegemos el neumático. Es decir, evitamos que suban demasiado de las temperaturas. La cuestión es: ¿hasta qué punto nos sirve?
Y algo parecido pasa con el balance de freno. Si llevamos más presión de frenado al tren delantero, se supone que calentaremos y desgastaremos más esas ruedas delanteras, ¿no?
Pues basta de suposiciones y teorías, ¡vamos con la práctica!
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A estas alturas del curso, seguramente ya tengas claro cómo enfocar esas estrategias para las que necesitas alargar un poco más las tandas, ¿verdad?