¡Muy buenas! En este post vamos a ver por qué los neumáticos de seco no funcionan en condiciones de lluvia, y viceversa.
Y lo vamos a dividir en dos partes. La primera: qué mecanismo de agarre tienen los neumáticos, para que tengáis esas nociones fundamentales. Y, la segunda: qué característica tiene que tener cada neumático (el de seco, el de lluvia y el de intermedio) para que funcionen y, por tanto, qué es lo que provoca que en otras condiciones no funcionen tan bien.
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Índice
Mecanismos de agarre entre neumático y asfalto
¿Qué maneras tiene de conseguir ese agarre el neumático con el asfalto? Hay dos: el mecánico y el químico.
El agarre mecánico es el que tiene cualquier objeto, pero más avanzado. A nivel microscópico, ninguna superficie es 100% lisa, sino que tiene ciertas irregularidades y eso hace que, cuando tú frotas una cosa sobre otra, cuanto mayor sea esa irregularidad, más rozamiento va a haber entre dos objetos. Si son dos objetos que tienen unas superficies perfectamente pulidas y ninguna deformación, va a deslizar una mucho mejor que la otra. Eso es el agarre mecánico.
Pero ¿qué pasa con los neumático? Estos tienen unos componentes elásticos, de tal forma que, cuando el neumático va a deslizar contra las irregularidades que hay en el asfalto, se deforma. Cuando el neumático se deforma, a nivel interno se estira, porque es un elemento elástico. Ese estiramiento produce una tensión contraria a lo que será la dirección del deslizamiento.
Es bastante complejo, pero en resumidas cuentas la clave está en la deformación. Al ser un elemento elástico, se estira, genera una tensión y se opone al deslizamiento entre ambas partes. Y eso viene unido, por supuesto, a la deformación, a la rugosidad microscópica que tiene el asfalto y no tan microscópica, porque realmente podéis ver a simple vista. Es algo que pasa con las gomas elásticas, ¿no tiran del pelo más que cualquier otro objeto cotidiano?
El otro mecanismo de agarre, más complejo aún, es el agarre químico. Este agarre se produce porque, como su nombre indica, se forman enlaces moleculares entre la superficie del asfalto y la del neumático. Eso sí, solo si se dan las condiciones correctas.
Pero claro, el neumático está rodando. La misma zona del neumático que se «pegó» al asfalto, se despegará al girar, y lo que suele pasar es que se rompe un enlace entre el propio neumático y otra partícula de ese neumático. En otras palabras, se rompe internamente el neumático y se queda pegada una parte del neumático al propio asfalto. De ahí que en el asfalto se vaya quedando adherida la goma y de que se desgasten con tanta rapidez.
De todas formas, en el curso de neumáticos explicamos todo esto con mucho más detalle.
Características por neumático
¿Cómo debe ser un neumático de lluvia? Tiene que fomentar el agarre mecánico, el agarre químico no. Porque, cuando hay lluvia, hay una barrera de agua que evita ese agarre químico, ese enlace molecular entre el asfalto y el neumático.
Pero ese agarre mecánico también se complica, porque al haber agua, se tiene que evacuar. Si no, el agua evitaría el contacto entre asfalto y neumático, así como parte de su deformación elástica. Para eso son los dibujos que tienen los neumáticos en la superficie.
En resumen, un neumático de lluvia lo que tiene que hacer es evacuar agua y fomentar el agarre mecánico. El problema es que si tienes condiciones de seco, estás perdiendo superficie de contacto por culpa de los surcos en la superficie del neumático, que además no te sirven para nada en esas condiciones. Por lo tanto, tienen menos superficie de contacto entre el neumático y el asfalto y, además, como el neumático no está preparado para la abrasión del asfalto, se sobrecalientan y se destrozan.
Por otra parte, el neumático de seco, como ya te puedes imaginar, tiene que fomentar ese agarre químico, preparándose con una estructura interna que eviten que ese agarre químico destroce por completo el neumático, que pueda trabajar en unas condiciones de temperaturas y estrés diferentes. Por supuesto, no necesita evacuar agua, y el agarre mecánico sí que tiene que fomentarlo, pero pasa a un segundo plano.
Entonces, ¿qué pasa si tenemos condiciones de lluvia? Primero: no estás evacuando agua. Segundo: estás intentando conseguir un agarre químico que está siendo evitado por el agua. Por lo tanto, te quedas con un mínimo de agarre mecánico que, además, también está perjudicado por el agua. Te quedas con un nulo agarre químico y un mínimo agarre mecánico. Vamos, que tienes unos neumáticos que de ninguna manera van a agarrar.
Por otra parte, tenemos los neumáticos intermedios que evacúan agua (menos que el de lluvia extrema) y fomentan el agarre mecánico. Porque tanto si hay un poco de agua como si no la hay, el agarre mecánico va a estar ahí, pero el agarre químico unas veces estará y otras no. Si te centras solamente en el agarre químico, lo que va a pasar es que cuando tengas una zona de agua (o una zona más mojada), el neumático no va agarra. Por eso, cuando pones un neumático intermedio en condiciones secas, tampoco funciona bien del todo, porque está preparado para una temperatura de pista un poco más fría, porque la humedad suele reducir la temperatura del asfalto. Si lo sometes vuelta tras vuelta, curva tras curva, a una condición de seco, va subiendo la temperatura y se terminan destrozando. No al nivel de los neumáticos de lluvia extrema, pero sí que le termina pasando.
Es un neumático más o menos híbrido, que te sirve más o menos para las dos cosas. Pero ojo, porque si las condiciones son de lluvia extrema, no vas a evacuar todo el agua posible y no te van a valer; y si son de seco, al final la temperatura subirá y no podrán aguantar mucho tiempo.
Así que ahí se resumiría más o menos por qué un neumático de lluvia no funciona en seco y viceversa.
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